UN NUEVO GOLPE PARA ABBAS

Ahora está claro que la enemistad entre Fatah y Hamas – y entre Ramallah y Gaza – se está haciendo aún más fuerte, cuando cada uno culpa al otro del colapso de las elecciones locales.

Hace apenas un mes, las elecciones municipales que debían celebrarse en Cisjordania y la Franja de Gaza el 8 de octubre fueron causa de un extraño optimismo en medio del sombrío panorama de la política palestina.

Pese a las dudas de impugnar las encuestas en la Ribera Occidental gobernada por Fatah, y Fatah funcionando a pesar de las sospechas de las intenciones de Hamas en Gaza en la Gaza controlada por Hamas, se esperaba que la participación de Hamas marcaría un paso importante para sanar la grieta de nueve años de duración entre los grupos rivales. Si todo fuera bien en las elecciones locales, según esta visión optimista palestina, podrían sentar un precedente para celebrar elecciones legislativas y presidenciales, en mora desde hace tiempo, que daría un nuevo comienzo al fracturado y estancado sistema político. A causa de esta división, las últimas elecciones presidenciales fueron en 2005, mientras que las últimas elecciones legislativas, en las que Hamas logró una impresionante victoria, fueron en 2006.

Las esperanzas puestas en las elecciones municipales se derrumbaron el jueves en medio de un caos por las recriminaciones entre Fatah y Hamas, y fue obvio que en lugar de subsanar la fractura, el proceso electoral la ha reforzado.

Después que un tribunal de Hamas en Gaza cancelara nueve listas de candidatos de Fatah, incluyendo la de Beit Hanoun, cerca del cruce de Erez a Israel, por supuestamente violar la ley electoral, el alto tribunal en Ramallah controlado por Fatah, congeló la celebración de elecciones, al menos hasta diciembre, en base a la decisión del poder judicial de que el gobierno de la Franja en materia electoral era ilegal, y también que las elecciones no incluirían el este de Jerusalem, al que los palestinos ven como parte integral de su futuro estado.

El colapso del proceso electoral es un reflejo de los temores a perder de Hamas y Fatah, según Talal Awkal, columnista de Gaza en el diario Al-Ayyam, afiliado a la Autoridad Palestina de Abbas.

“Ninguna de las partes realmente quería estas elecciones”, dijo a The Jerusalem Post. “Hamas tenía miedo de fracasar en Gaza, lo cual sería un verdadero desafío a su legitimidad”.

Awkal dice que Fatah tenía una oportunidad real de ganar en la Franja. “Si preguntas a cualquier ciudadano en Gaza, te dirá que Fatah tiene mejor oportunidad que Hamas de triunfar”, dijo.

“Fatah también temía perder en Cisjordania”, añadió Awkal. “Ambos son culpables de que no se celebren las elecciones”.

Ismail Haniye, líder político palestino, dirigente del grupo islamista y nacionalista Hamás en los Territorios Palestinos, abogaba en 2014 por un gobierno de unidad nacional palestino

Ismail Haniye, líder político palestino, dirigente del grupo islamista y nacionalista Hamás en los Territorios Palestinos, abogaba en 2014 por un gobierno de unidad nacional palestino

Según analistas en Ramallah, el perdedor inmediato es el presidente palestino, Mahmoud Abbas, que había jurado que las elecciones se celebrarían tal como estaba previsto, y las veía como un paso necesario para legitimar su gobierno que lleva 11 años en el poder electo para un período que se suponía de cuatro.

Una encuesta de junio del Centro Palestino de Investigación Política indicó que dos tercios de los palestinos quieren que Abbas renuncie. Una de las principales razones, según Khalil Shikaki, director del centro, es que su credibilidad ha sido gravemente socavada por sus amenazas de hacer las cosas y luego no cumplirlas, sea la amenaza de alejarse de los acuerdos de Oslo o la de “devolver las llaves” del gobierno de la Autoridad Palestina a Israel a menos que cambie su política.

“La cancelación de las elecciones seguirá afectando negativamente a la credibilidad de la dirección y el sistema político, incluido la del presidente”, dijo Ghassan Khatib, ex ministro de la AP y actual vicepresidente de la Universidad de Bir Zeit.

Ahora está claro que la enemistad entre Fatah y Hamas – y entre Ramallah y Gaza – se está haciendo aún más fuerte, cuando ambos hacen comentarios culpando al otro del colapso de las elecciones locales.

Mientras el portavoz de Hamas, Sami Abu Zuhri dice que la decisión del tribunal de Ramallah es política y los sitios web de Hamas dicen que es consecuencia del miedo a perder de Fatah, los líderes de Fatah hacen idénticas acusaciones contra Hamás.

“Los jueces en Gaza tomaron una decisión política, que no respeta la ley”, dijo Issam Abu Bakr, viceministro de Educación de la AP y organizador de las elecciones de Fatah. “Fatah es más fuerte en Gaza que en Cisjordania y sin duda habría derrotado a Hamas en Gaza.

Ambos temieron los resultados, especialmente en Gaza”. Y añadió que la decisión judicial de Ramallah era “judicial, no política”.

Si todo esto es bueno o malo para Israel depende de la perspectiva de cada uno. Para los que esperan que los israelíes sean un socio de negociación coherente para una solución de dos estados, profundizar la división es mala noticia. Para los interesados en explotar la división palestina hacia una agenda anexionista, perpetuar y profundizar la grieta sólo puede ser un hecho positivo.

Fuente: The Jerusalem Post

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