SALVAR LA VIDA DE NIÑOS EN ÁFRICA TAMBIÉN ES SIONISMO

Paul Charney es un sudafricano-israelí que vive en Gran Bretaña, actúa como defensor sionista mientras ayuda a los niños en Gambia. ¿Suena complicado? No lo es

Han pasado casi 30 años, pero finalmente Paul Charney ha vuelto a África. Y seguro que el niño de 15 años que dejó Johannesburgo para ir a Israel con sus padres en la década de 1990 nunca imaginó que sería honrado por el presidente de Gambia por su labor humanitaria.

Charney, ahora de 44 años, es uno de los recientes adornos de los judíos británicos, que acepta con alegría un nuevo liderazgo de la comunidad. Hay estadounidenses dentro de UJIA, el principal organismo de recaudación de fondos para Israel, los sudafricanos – incluido Charney – encabezan organizaciones benéficas, y en los últimos años, los judíos franceses han empezado a desempeñar papeles principales.

Es el primer líder de la Federación Británica Sionista (ZF) que ha sido comandante de tanque condecorado de las FDI. Está, casi único entre los líderes de la comunidad del Reino Unido, en el ala derecha de la política, a pesar de que le resta importancia en su cargo en la ZF.

Hizo aliá con su familia a Ra’anana. El primer año, no sabía dónde estaba, pero iba a una muy buena escuela en Ramat Hasharon, con un programa especial para inmigrantes. Estaba haciendo bien su bagrut (preparatoria) pero decidió ir a la escuela Ostrovsky, la principal escuela secundaria de Israel en Raanana”.

Paul Charney, el primer líder de la Federación Británica de Sionista (ZF) que ha sido comandante de tanque  condecorado de las FDI. (Jenni Frazer / Times of Israel)

Paul Charney, el primer líder de la Federación Británica de Sionista (ZF) que ha sido comandante de tanque  condecorado de las FDI. (Jenni Frazer / Times of Israel)

Allí mejoró su integración en la sociedad israelí, también sus resultados académicos.

No tenía previsto entrar en el ejército, por lo que no había hecho los cursos previos que hacían sus compañeros nacidos en Israel pero decidió incorporarse.

Al acabar la secundaria viajó por Europa, y se enamoró de Londres.

De vuelta en Israel, Charney entró a una división de tanques de las FDI y luego le pidieron que hiciera un curso de oficiales. Sirvió en Gaza y Judea y Samaria y concluyó su servicio a finales de verano de 1996. Entonces le ofrecieron entrar en el Shin Bet.

Paul Charney siendo honrado en una ceremonia con el entonces primer ministro Yitzhak Rabin, en septiembre de 1994. (Cortesía)

Paul Charney siendo honrado en una ceremonia con el entonces primer ministro Yitzhak Rabin, en septiembre de 1994. (Cortesía)

Charney aceptó pero al mismo tiempo se inscribió – casi como una ocurrencia tardía – en Derecho en el Reino Unido. Solo conocía Londres, pero se informó sobre las comunidades judías más grandes.

Y entonces le comunicó al Shin Bet que no seguiría con ellos. Y se fue a Leeds, en el norte de Inglaterra.

Tenía casi 25 años, y ya tenía prisa por vivir. Mayor que la mayoría de sus compañeros de estudios, se volvió activo en la política de los estudiantes judíos y fue el guardián de Leeds Hillel House, el centro residencial para jóvenes judíos de otras ciudades.

Alan Dershowitz (Crédito de la foto: Gidon Markowicz / Flash90)

Alan Dershowitz (Crédito de la foto: Gidon Markowicz / Flash90)

Se decidió a estudiar leyes a raíz de un libro de Alan Dershowitz, ‘Jutzpá’ (descaro), y vio que había una inmensa justicia social en lo que hacía y que como abogado podría hacer una diferencia. Leía el libro sentado en los tanques, por la noche, que le inclinó la balanza”, dice Charney.

Estando fuera de Israel – donde se sentía “protegido” – y en Leeds, Charney se sentía “vulnerable”. Por primera vez había visto el antisemitismo, niños persiguiéndole en un parque y llamándolo maldito judío. Israel da sensación de seguridad, y especialmente en el ejército, hay una sensación de fuerza colectiva. “Puedes actuar, te puedes proteger, te puedes defender. Es otra mentalidad”.

Sigue teniendo gestos israelíes. Hace poco entró en un centro comercial en el centro de Londres y un joven israelí se le acercó hablando en hebreo. Le sorprendió que supiera que era israelí. Le dijo: ‘Por la manera de caminar, recto como una flecha, sabiendo lo que haces’. A lo que él respondió bromeando,“Se puede sacar al niño de Israel pero no a Israel del niño”.

Charney tiene una actitud práctica, positiva, en su vida comunal. Siempre se pregunta si se puede hacer algo – y si no, por qué no.

Charney ejerció de abogado en el Reino Unido antes de iniciar su propio negocio. Estaba concentrado en la creación de su negocio cuando estalló la primera guerra de Gaza.

Se sintió frustrado porque la comunidad no hacía nada y por la tergiversación que se hacía de Israel, tratado de manera injusta. Pensó que había que levantarse y hacer algo.

Fue a la embajada y preguntó si podía hacer su miluim (servicio militar de reserva), ayudando allí. Pero entonces conoció la Federación Sionista, y rápidamente se convirtió en presidente en 2012.

Sintió que la ZF era “su hogar natural”, por su apoyo a Israel, independiente de la política. Como presidente de la ZF, que había estado en peligro de desvanecerse, atrajo a muchos jóvenes y un gran número de cristianos sionistas.

El año pasado, fue de vacaciones a Gambia con su prometida, Anzia Smith, cuyo padre tiene un hotel allí. En el hotel conoció a un ex ministro de turismo del país, Fatou Mas Jobe, que ahora dirige la “Operación Salvar”, una organización benéfica encabezada por la primera dama de Gambia, Zeinab Jammeh.

Gambia es una república islámica, pero tiene relaciones diplomáticas mínimas con Israel. No es uno de los países africanos en los que Israel ha trabajado, pero es relativamente tranquila”, dice.

Sanusay Demba, uno de los siete niños de Gambia tratados en Israel con la ayuda de Paul Charney.Sanusay pasó a hacer una recuperación completa. (Cortesía)

Sanusay Demba, uno de los siete niños de Gambia tratados en Israel con la ayuda de Paul Charney.Sanusay pasó a hacer una recuperación completa. (Cortesía)

Fatou lo llevó a ver su último proyecto – “literalmente sacar niños de las calles diciéndoles, ¡vamos a la escuela! Es un preescolar, y es un gran proyecto. Empezaron hablando de la salud y dijo que el mayor problema era la mortalidad infantil. Quiso hacer algo.

Fueron al Hospital Royal Victoria en Banjul, la capital, fue una experiencia deprimente.

El edificio está bien pero los pasillos están vacíos, las habitaciones casi vacías, las camas no tienen colchones.

La sala de niños era desalentadora. Muchos sufren de enfermedades del corazón y Charney no podía creer ver “los niños tendidos allí, con la desesperanza de los padres, acariciando a sus hijos porque no se podía hacer nada”.

En la mente de Charney estaba la asociación de caridad israelí Salva el corazón de un niño (SACH, por sus siglas en inglés), una escala ordinaria en el camino para las misiones de ZF en el Centro Médico Wolfson en Tel Aviv.

Sabía cómo funcionaba y que habían tratado niños de muchas partes del mundo. Le habló a Fatou de SACH pero ella tenía muchas dudas, porque recientemente habían enviado varios niños a Venezuela y los habían enviado a todos de vuelta sin tratarlos, alegando que tenían el tipo equivocado de enfermedades del corazón. Pero Charney confiaba que con SACH estarían en buenas manos.

Volvió a Londres y comenzó a crear redes. Los médicos SACH enseguida identificaron a siete niños que podrían tratar. Fatou tenía algunos fondos de Dubai, el propio Charney puso dinero, y SACH correspondía con el dinero recaudado. Brussels Airlines aceptó llevar a los jóvenes pacientes, junto con sus cuidadores, y los miembros de la familia, hacia y desde Israel. El primer grupo de cuatro niños llegó en marzo de este año.

Sanusay Demba en el Hospital Wolfson de Tel Aviv, se recupera de la cirugía. (Cortesía)

Sanusay Demba en el Hospital Wolfson de Tel Aviv, se recupera de la cirugía. (Cortesía)

Poco a poco, Gambia comenzó a ver que el trabajo que se está haciendo con los niños es fenomenal. Los siete niños se salvaron, y por primera vez SACH tenía un vínculo abierto con Gambia. La confianza ahora, entre los dos países, es fantástica. Ahora están en la siguiente etapa, ayudando a formar a los médicos locales – luego empezarán a construir un hospital mejor”.

Por su trabajo pionero, Charney estuvo entre las 110 personas honrados en una ceremonia en agosto pasado por el presidente de Gambia, Yahya Jammeh. Pero el Charney muy optimista es impaciente y dice que es solo parte de la obra que se ha comprometido a hacer por la ZF.

“Quiero explicar Israel y el sionismo a la gente, y esta es una de las maneras de hacerlo”, dice. “La gente puede ver lo que está pasando.El objetivo principal es salvar a los niños. Al mismo tiempo, si Israel se conoce mejor en Gambia y África, es un precioso subproducto. No lo voy a desaprovechar”.

Fuente: The Times of Israel

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