¿Qué decía de Sudamérica una guía turística de 1924?

Portadas del Manual para Sudamérica de diferentes décadasEl Manual siguió siendo publicado durante la Segunda Guerra Mundial.

“Las mujeres sudamericanas visten con elegancia, así que recomendamos que lleven prendas nuevas y distinguidas”.

Así aconsejaba a los viajeros europeos en la década de 1920 un libro publicado en Inglaterra que este año celebra nada menos que su edición número 90.

CONSEJOS PARA VIAJEROS EUROPEOS, 1924

  • “En todas las repúblicas latinoamericanas es necesario para algunos trayectos montar a caballo, o usar mulas o burros”
  • “Los hombres jóvenes miran intensamente a la señoritas, haciendo comentarios en voz alta sobre su apariencia. Esto no es irrespetuoso”
  • “No olviden llevar unas cuantas camisas almidonadas para la travesía en barco”

El Manual para Sudamérica, o South American Handbook, es la guía de viajes en idioma inglés más antigua y, para celebrar el aniversario, sus editores han decidido republicar la versión original.

“En todas las repúblicas latinoamericanas es necesario para algunos trayectos montar a caballo, o usar mulas o burros”, recomendaban los autores del manual en 1924.

El libro sobrevivió a cambios tumultuosos y fue publicado inclusive durante la Segunda Guerra Mundial.

La guía tiene su antecesor en el Manual Anglo Sudamericano compilado por William Koebel, un empresario interesado en promover el intercambio comercial con Sudamérica. Koebel también era un autor prolífico y uno de sus libros se titula “Argentina: pasado y presente”.

“Koebel era el autor más prolífico sobre América Latina de su tiempo y estaba particularmente interesado en promover el comercio y las relaciones internacionales con Sudamérica”, dijo a BBC Mundo Kirsty Holmes, de la editorial que publica el manual, Footprint.

Las ediciones iniciales fueron publicados por la Federación Británica de Industrias y en 1924 el manual pasó a una casa editorial privada.

“La guía de 1924 fue compilada como un manual para comerciantes y empresarios, que incluía tambien datos sobre América Central y Cuba. El continente estaba cambiando rápidamente en términos de industria y comercio y por eso se decidió publicar un libro cada año”, dijo Holmes.

Los primeros ejemplares dejan en evidencia cuán diferente era Sudamérica, pero también muestran que algunas costumbres siguen tan vigentes como cuando fueron observadas por Koebel, quien falleció en 1923.

“Jóvenes de barba”

En la década de los años 20, el viaje a Sudamérica desde Europa se hacía por mar y el manual daba detallados consejos (“empaquen unas cuantas camisas almidonadas”) para la larga travesía desde Liverpool, en Inglaterra, hasta Manaus, en la Amazonía brasileña, un trayecto de más de 9.000 km.

Anuncio de un viaje en barco desde Liverpool al Río de la PlataDel puerto de Liverpool al Río de la Plata: las primeras guías sólo hablaban de travesías en buque.

La sección de Chile comienza con Valparaíso, otro punto de llegada para las travesías de ultramar.

La ciudad era el primer puerto para los buques que pasaban el Cabo de Hornos desde el Atlántico, aunque esta edad de oro llegaba a su fin en 1924: el Canal de Panamá había sido inaugurado 10 años antes.

El manual fue registrando cambios a lo largo de las décadas. En los años 50 la recomendación para los viajeros era “siempre usar sombrero y ser cuidadoso con la comida. Evitar a toda costa ingerir carne de puerco”.

En la década de los 60, tras la inauguración de Brasilia en 1956 y la mayor frecuencia de viajes aéreos, el libro aseguraba que “las dos guerras mundiales han tenido un profundo efecto en el desarrollo de la industria” y que “probablemente ninguna parte del mundo ha cambiado tanto como Latinoamérica”.

En los 70, la guía advertía: “es desafortunado, pero cierto, que ha surgido un prejucio entre las autoridades de varios países latinoamericanos contra los viajeros masculinos jóvenes con pelo largo, barba y ropa estilo hippy”.

“Los jóvenes de estilo informal deberían llevar una carta de alguien en una posición oficial que atestigue su buen carácter”.

Machismo y mapuches

Portada del Manual para Sudamérica de 1924El Manual nació del interés de William Koebel, un comerciante apasionado por América Latina.

Ya Koebel advertía en la década del 20: “Las costumbres son diferentes en Chile y en los paseos de moda los hombres jóvenes miran intensamente a la señoritas, haciendo comentarios en voz alta sobre su apariencia. Esto no es irrespetuoso según las costumbres de Chile”.

Poco parece haber cambiado. Una de las guías actuales para Sudamérica afirma que “los hombres de Chile son menos agresivos en su machismo que los de otros países sudamericanos, pero aún el machismo es parte de su cultura y hacen comentarios cuando ven pasar una mujer”.

La guía de Koebel no sólo describía hábitos sociales, también incluía reflexiones sobre problemas sociales.

El libro habla de la victimización de los mapuches en Chile y advierte sobre un futuro en el que se podrá “lamentar la desaparición de esta valiente raza”.

Turismo ecológico

El manual fue expandiéndose a lo largo de los años con actualizaciones y comentarios de sus muchos lectores, incluyendo escritores como Paul Theroux y Graham Greene.

La guía también pasó a incorporar datos sobre México y América Central, que a partir de 1990 tienen su propia publicación.

Portada del Manual para Sudamérica 2014El Cristo Redentor, inaugurado en 1931, fue mencionado por primera vez en 1933.

Holmes tiene confianza en que el Manual para Sudamérica sobrevirá muchos años más y asegura que el libro impreso se complementa con sus nuevos apps y versiones digitales.

La edición 2014 tiene más de 1.500 páginas y refleja la preocupación de muchos de sus lectores por el medio ambiente.

“Incluimos operadores con buenas credenciales en ecoturismo y también incluimos siempre que sea posible hoteles locales e independientes en lugar de corporaciones globales, para apoyar a las economías locales”, dijo Holmes a BBC Mundo.

El libro asegura que “ha habido un crecimiento fenomenal del turismo que promueve y apoya la conservación de hábitats naturales y es también beneficioso para las comunidades locales”, asegura el libro, que incluye un mensaje muy claro:

“Siempre que sea posible, planeen un itinerario que minimice las emisiones de carbono”.

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Manual de viaje al pasado de Suramérica

South American Handbook

La primera edición de South American Handbook (El manual de Suramérica) fue publicada en 1924 y todavía se actualiza con regularidad. Adentrarse en la región con ella sirve para ver lo mucho que ha cambiado, pero también lo que sigue igual. Particularmente en Chile, donde los negocios británicos dejaron una fuerte marca, como explica Gabriel O’Rorke, autor de Santiago City Guide de Sutro Media.

En principio, fue idea de la Federación de Industrias Británicas para los viajeros de negocios que iban a Suramérica.

La sección de Chile se inicia en Valparaiso, “el punto de llegada común entre quienes viajan por mar”. No en vano, fue el primer gran puerto para los barcos que pasaban por el cabo de Hornos desde el Atlántico y la última escala para los que hacían el recorrido en sentido contrario.

Su época dorada ya era cosa del pasado en 1924 por la apertura del Canal de Panamá diez años antes: los barcos que se dirigían al Pacífico tenían un atajo por el mar Caribe.

Valparaíso sigue siendo el puerto principal de Chile, pero el desarrollo de la aviación ha dejado por los suelos sus volúmenes de viajeros.

“Las calles son pintorescas”, dice la guía, al tiempo que agrega que los habitantes locales vestían “coloridos ponchos”.

En la actualidad, la ciudad en sí llama la atención por ser más colorida que sus habitantes.

“Al filo de aguas azules…”

Valparaíso

Las brillantes casas de chapa, que datan de principios del siglo XX, originalmente eran decoradas con pintura de barco, una de las marcas de identidad que le valió a Valparaíso ser declarada en 2003 Patrimonio de la Humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Otra erupción de color viene de sus renombrados artistas urbanos, que empezaron a usar sus calles como lienzo ya en los años 70 como forma de protesta contra Augusto Pinochet. Ahora existe una competición anual.

Lo que no ha cambiado demasiado respecto a lo que leyeron los viajeros de hace 100 años son los “ascensores”, unos funiculares de madera construidos con ingeniería británica.

La guía describe la ubicación de la ciudad “al filo de las aguas azules, en su bahía circular, con los edificios erigiéndose capa sobre capa montaña arriba”.

“Una ciudad, un puerto, un balneario y un agradable destino, todo en uno, es una ciudad de sorpresas, con ascensores para subir la colina”.

FunicularEl Ascensor Reina Victoria escala desde la calle Atkinson, en el corazón del barrio inglés.

Valparaíso suele ser comparada con un anfiteatro por sus 45 “cerros” sobre la bahía. Dos, cerro Alegre y cerro Concepción, fueron planeados y desarrollados por inmigrantes alemanes y británicos.

Estos inmigrantes lentamente se integraron o se mudaron a costas más prósperas cuando el Canal de Panamá se llevó el tráfico marítimo y el boom del nitrato terminó en los años 30.

Atrás dejaron edificios que habían construido con estilos como los de su tierra de origen.

“La ubicación más bella”

Tierra adentro, a 125 kilómetros, está la capital, Santiago, y eso mismo pasa en barrios como Concha y Toro, antiguo hogar de vibrantes comunidades europeas que se fueron dejando atrás arquitectura neogótica y barroca.

“Los modales son diferentes en Chile y en los paseos más de moda los jóvenes se quedan mirando fijamente a las mujeres que pasan y les hacen comentarios sobre su apariencia”

La capital de Chile se expandió alrededor del medio. La guía la describe como cubriendo “alrededor de cinco millas cuadradas”. Hoy es mucho más grande.

En cuanto a población, Santiago ha crecido de los 686.000 a más de seis millones a lo largo de un siglo.

Sin embargo, la descripción del autor de la guía como “una de las capitales con ubicación más bella” sigue siendo realidad.

La guía describe como el río Mapocho la cruza de este a oeste, mientras el fondo lo presiden los Andes. Las cumbres nevadas en invierno, bañadas por brillos rojizos en la puesta de sol, la cordillera andina todavía rodea la ciudad, por supuesto, y el río todavía la atraviesa.

Santiago

En cuanto a puntos de interés, la lista la encabeza el cerro Santa Lucía en el centro de Santiago “elevándose 120 metros ofrece unas magníficas vistas… casi en el centro de la ciudad y decorado con jardines, balaustradas y balcones”.

Santa Lucía todavía sigue siendo popular para novios y parejas en busca de buenas vistas, eso sí, ya son muchos los edificios que lo superan en altura.

“Miran fijamente a las mujeres”

A los chilenos, la guía los describe como “los británicos de Sudamérica”. Aunque agrega una advertencia: “los modales son diferentes en Chile y en los paseos más de moda los jóvenes se quedan mirando fijamente a las mujeres que pasan y les hacen comentarios sobre su apariencia”.

“Eso no es de mala educación según los cánones chilenos, al contrario, es una conducta correcta”, agrega.

Y tan poco ha cambiado eso que las guías modernas continúan incluyendo advertencias similares. “Los hombres chilenos son menos agresivos en su machismo que en otros países sudamericanos, pero todavía sigue siendo un elemento de su cultura (le dicen cosas a las mujeres que pasan)”.

MapuchesLa guía predecía la desaparición del “valiente” pueblo Mapuche.

En lo referente al mayor grupo indígena, los mapuches, El manual de Sudamérica se muestra progresista. Así, habla de su victimización y de los problemas de integración, prediciendo que en el futuro “será causa de la lamentable desaparición de un interesante y valiente pueblo”.

Los mapuches no han desaparecido aunque la guía estaba de alguna forma en lo cierto: representan un 9% de la población y son recurrentes sus protestas para demandar mayor representatividad política, así como contra las compañías que alteran sus tierras ancestrales.

Los trenes

Después de la lista con los mejores lugares para jugar tenis, golf o acudir a las carreras de caballos -la mayoría existe todavía-, continúa su periplo por otras ciudades, y dos temas son recurrentes: minería y ferrocarriles.

Aunque ya se había pasado del nitrato al cobre, la minería todavía es un pilar de la economía chilena. El país exporta alrededor de un tercio del cobre del mundo.

Los trenes, sin embargo, son otra historia. En los años 20, Chile contaba con 3.000 kilómetros de vías, desde el árido Arica en el norte hasta Puerto Montt, en la sureña Región de Los Lagos.

En la actualidad, la Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE) recorre los 400 kilómetros que separan Santiago de Chillan varias veces al día, pero las estaciones del norte son museos.

Estación de tren de Arica

La estación de trenes de Arica, por ejemplo, data de 1906, pero la falta de demanda la llevó a cerrar en 1996. Antiguos trenes de factura alemana e inglesa permanecen inmóviles en la plataforma.

Cuando la guía llega a la Patagonia, describe la sureña Punta Arenas como un gran centro ganadero, ovejero y de lana. Además, habla de que está “en conexión inalámbrica con Valparaíso”.

La Patagonia

Los viajeros que hoy se animan a visitar la desértica Patagonia estarán más preocupados por conseguir internet que por enviar un telegrama. La señal telefónica también puede llegar a ser inestable en alguna zona.

También se menciona que otra estación inalámbrica que estaba “siendo erigida en Última Esperanza, junto al Frigorífico de Bories”.

Hecho por los británicos en 1915, el frigorífico usado para procesar carne de cordero y pieles de oveja para ser exportadas. La actividad terminó en 1971, pero la fábrica de ladrillo rojo todavía contiene la maquinaria victoriana con la marca de hecho en Derby, Birmingham, Londres y Glasgow. En 1996 fue declarado monumento nacional.

Derby

Los condensadores de vapor, calentadores y forjas ahora están dentro de un hotel de lujo, The Singular, que abrió en 2011.

El South American Handbook se dice que es la guía de viajes más longeva escrita en lengua inglesa. Nació porque había gente que quería invertir en Chile, y su público eran comerciantes y empresarios.

Pero sus lectores en la actualidad son mochileros y turistas. La versión original todavía tiene cierto encanto y fascinantes puntos de vista históricos.

Fuente; BBC

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