¿Por qué nadie ayuda cuando hay mucha gente mirando?

 La presencia de mucha gente no evita agresiones, al contrario, la ayuda tardará más en llegar

La presencia de mucha gente no evita agresiones, al contrario, la ayuda tardará más en llegar

Ante una agresión en público la posibilidad de recibir ayuda es menor si hay muchos observadores. Las mujeres son más propensas a hacerlo si se identifican con la víctima.

¿Cómo reaccionaríamos cada uno de nosotros si fuéramos espectadores de un acto violento? ¿Ayudaríamos? ¿Si fuéramos la víctima, qué podríamos esperar? ¿Acercarnos a un lugar concurrido para huir de un posible atacante sería efectivo? La Psicología Social, que estudia el comportamiento de los grupos, predice que no. El perverso “efecto observador”. es uno de los motivos que se oponen al altruismo

El efecto observador predice que, paradójicamente, la probabilidad de que alguien te ayude en una situación comprometida disminuye, en lugar de aumentar, cuando hay mucha gente presente. El «efecto observador» lo describieron por primera vez en 1968 los psicólogos sociales John Darley y Bibb Latane mediante un experimento en el laboratorio. Se propusieron investigar por qué varias personas negaban la ayuda cuando veían a otra en apuros.

Su interés lo despertó el asesinato cuatro años antes de una joven de 29 años a manos de un asesino en serie. Ocurrió de madrugada y a pesar de que sus gritos despertaron a varios vecinos que encendieron la luz de sus ventanas, no se decidieron a intervenir, salvo uno de ellos que gritó e hizo huir al asaltante momentáneamente. Las luces volvieron a apagarse y el asesino volvió a concluir su macabra faena. Más de una treintena de vecinos lo estaban escuchando y oyendo los gritos, pero ninguno prestó su ayuda. Trataron de reproducir el escenario con varios estudiantes a los que colocaban en una cabina con interfono de la que podían salir cuando quisieran. Uno de los estudiantes fingía sufrir un ataque epiléptico. Los investigadores vieron qué pasaba en función del número de personas presentes.

Dilución de responsabilidad. Cuanto mayor es el número de observadores, mayor es el tiempo que transcurre hasta que alguien se decide a ayudar, pensando que lo harán otros. Darley y Latane lo explicaban por el fenómeno de «dilución de responsabilidad» entre los presentes, que hace que antes de decidirse a actuar cada persona espere a ver qué hacen «las otras». En su experimento, cuando los participantes creían estar solos, tardaban de media unos 50 segundos en abandonar su cabina para ir a ayudar a la persona que lo solicitaba. Así lo hacían 8 de cada diez. Cuando mediante el intercomunicador habían comprobado que había otras personas presentes el tiempo de demora en la ayuda se triplicaba, unos 166 segundos. Y sólo una de cada 3 personas se decía a actuar.

Ignorancia pluralista. Es otro «efecto perverso» que contribuye a que se demore el socorro y se explica por un desconocimiento de cómo hay que actuar en una situación concreta.

Cómo se neutraliza el efecto observador. Según predice la psicología, este perverso «efecto observador» se neutraliza cuando una de las personas presentes se decide a intervenir, porque sirve como modelo de actuación para los demás. Y cuánto más rápido se decida a ayudar, mayor será el número de personas que colaboren, que irá decreciendo si el primer paso tarda en darse.

Los primeros en ayudar. Generalmente los primeros en intervenir en una situación en la que alguien necesita ayuda son las personas que se sienten identificadas de alguna manera con la víctima o saben cómo actuar en esa situación concreta. Las mujeres suelen tomar la iniciativa si tienen hijos de la misma edad que la víctima. También suelen hacerlo personas cuyo trabajo está relacionado con la seguridad aunque en ese momento no estén de servicio. En estos casos la psicología predice que ejercerán de buenos samaritanos los observadores que consideran que tiene alguna responsabilidad sobre la víctima y se siente obligada a asumirla y actuar.

Fuente:  ABC

 

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