Peres invita a joven argentina con discapacidad a su reunión con el Papa

enlace-judio--peres-papa-francisco-644Hasta hace sólo dos días, la joven argentino-israelí Laura del Milagro poco podía imaginar que su sueño se vería hecho realidad: recibir la bendición del Papa Francisco durante el peregrinaje que éste realizará a Tierra Santa el fin de semana.

Nacida en Argentina y radicada con su familia en Israel desde 2000, será una de las pocas privilegiadas que podrá acercarse al Sumo Pontífice durante la ceremonia de bienvenida que le ofrecerá en Jerusalén el presidente Simón Peres, quien al conocer su caso esta misma semana decidió extenderle inmediatamente una invitación.

“Hoy puedo hablar con mucha alegría y satisfacción. No se lo dijimos a nadie aún. Le contamos a la hija pero ella no tiene noción a fondo de la situación, sabe que iremos a Jerusalén”, relató a Efe Alberto Aredez, padre de una joven llena de ilusiones y que, a pesar de su discapacidad, es la fuerza motriz de la familia.

De 19 años, Laura nació en Tucumán en un parto prematuro con sólo 900 gramos, lo que después condujo a una retinopatía y a una ligera discapacidad mental como consecuencia de una falta de oxígeno en su incubadora.

Sus padres, Alberto y Graciela, le pusieron Laura del Milagro porque consiguió sobrevivir a las vicisitudes en contra de todo pronóstico médico.

“Los médicos no podían hacer nada y rezamos a Dios”, manifiesta este ex periodista de varios medios argentinos reconvertido en Israel en músico profesional gracias a un viejo hobby: el piano.

En 2001 en una de las visitas de la cantante a Israel, Alberto acompañó en el escenario a la popular Mercedes Sosa, una vieja amiga a la que conocía de Tucumán, donde vivieron a 150 metros de distancia: “Yo en la avenida de Avellaneda y ella en el Pasaje Sorol”.

“Nos conocimos, fuimos amigos y más que nada cantábamos alrededor de la mesa (en asados). Esa era la verdadera Mercedes Sosa, la amiga, la del cariño que nos teníamos mutuamente a pesar de las dificultades políticas”, señala.

Durante esa visita de 2001, en un acto en la Universidad de Haifa (norte de Israel), la ya fallecida cantante también le dedicó a su hija Laura la interpretación de “Duerme duerme negrito”, un recuerdo que Aredez guarda a sus 68 años con mucha nostalgia.

A Israel la familia había llegado un año antes en busca de un entorno más favorable para su hija, uno en el que pudiera desarrollarse con mayor normalidad a pesar de su discapacidad.

“Con mucho dolor dejamos Argentina, pero veíamos un horizonte mejor por lo que podría brindar a una niña en sus condiciones”, detalló.

“Vimos la bondad que brindaba Israel, y las posibilidades de volver a la tierra de los ancestros de mi mujer Graciela”, destaca sobre el proceso de “aliyá”, al que cualquier judío puede acogerse para nacionalizarse israelí automáticamente.

Hoy, la familia Aredez, en la que el judaísmo y el cristianismo conviven en plena tolerancia (“celebramos todas las fiestas”), vive en Ramat Gan, junto a Tel Aviv, y Laura acude diariamente a un centro escolar especializado en Jerusalén, a unos 50 kilómetros.

A la recepción del lunes con el pontífice la joven acudirá del brazo de su padre.

“Le pediré al papa que cuide de mi familia, que lo necesita, y de mis amigos, y que rece por mi patria, que también lo necesita: para que haya paz, orden, trabajo…”, afirma el progenitor, quien también dará las gracias al pontífice por el camino que ha emprendido.

“Le diré gracias y que Dios le proteja siempre. Me emociona escucharle hablar, saber qué hace, y la longitud extrema de sus manos para llegar a la gente. Le pediré que tome a los pueblos israelí y palestino uno en cada mano y los una, para que los lleve hacia el camino a la paz”, concluyó.

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