Las tristes imágenes de los perros de caza abandonados en España

Usborne pasó dos años fotografiando perros abandonados recogidos por organizaciones de protección de animales.

Delgados, tanto que se les puede contar las costillas, y asustadizos, con el rabo entre las patas, recuperándose de sus heridas.

Así se ven los perros de estas fotografías que el fotógrafo británico Martin Usborne tomó en centros de acogida de Andalucía, España.

Son ejemplares de galgos y podencos, razas caninas utilizadas para cazar y que una vez terminada la temporada de liebres fueron abandonados.

Tuvieron suerte, en comparación con aquellos a los que sus dueños ahogaron en el río.

Usborne decidió acompañar sus retratos con las imágenes del lugar en el que sus propietarios se deshicieron de ellos: zonas industriales desangeladas, carreteras desiertas, paisajes nebulosos en medio de la nada.

Los galgos son populares por su agilidad y rapidez.
Suelen abandonarlos en las orillas de los ríos, en cunetas, en áridas llanuras.
Tras ser rescatados, ahora se recuperan de las heridas. Como el galgo de la imagen, que tiene una pata rota porque lo atropelló un coche.
La mayoría suele llegar a las afueras de los pueblos en busca de comida.
“Las imágenes hacen referencia al tono y al ambiente de las obras del artista español Diego Velázquez”, explica Usborne.
El fotógrafo incluso los puso a posar, como si fueran Las Meninas.
“(Velázquez) pintó sus cuadros a principios del siglo XVII, cuando los perros de caza eran tratados con gran respeto”, añade el autor. “Matar a uno se castigaba con mucha dureza”.
“La mayoría de los perros estaban muy nerviosos cuando los fotografiamos”, dice.
“Los perros que no desempeñaron bien su función como cazadores pueden llegar a ser colgados de los árboles como castigo, con las patas rozando el suelo”, informa.
“A esa forma lenta de matarlos se le dice ‘ponerlos a tocar el piano'”.

fuente:bbcmundo

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