Las áreas del cuerpo donde más se presentan secuelas del COVID-19

Después de 10 meses de estar enfrentando esta pandemia, ya hay conclusiones claras -y preocupantes- de las consecuencias que trae el Sars-Cov-2.

Haber padecido COVID-19 deja fuertes secuelas por lo que las personas deben estar alerta y hacerse un chequeo de pulmones y corazón incluso quienes fueron asintomáticos, advierten especialistas.

Según diversos estudios, esta enfermedad puede dejar daños como los siguientes, de acuerdo a la gravedad y a la zona del cuerpo que haya atacado el virus.

PULMONES
Los pacientes pueden desarrollar una enfermedad llamada fibrosis pulmonar, que provoca invalidez respiratoria, y que es progresivo y no tiene cura. Básicamente son cicatrices internas en los pulmones, y el paciente puede quedar con una enfermedad obstructiva crónica y depender de oxígeno u otro medicamento por meses o años.
También el COVID-19 puede dejar lesiones como bulas, o burbujas de aire en los pulmones. Después de la enfermedad, pueden romperse solas y causar un shock en el pulmón, arritmias o dificultad para expandir el pulmón.

CORAZÓN
El COVID-19 puede dejar una arritmia cardíaca, es de lo que más se ha documentado. Se ha identificado pacientes que quedan con hipertensión arterial o cardíaca, aunque eran jóvenes y sanos.
Además, de acuerdo con dos estudios científicos en Alemania, 8 de cada 10 personas que sobreviven al Sars-Cov-2 terminan con el corazón tan afectado como si hubiesen sufrido un infarto, aunque solo hayan tenido síntomas leves a moderados al contraer el COVID-19. Aun después de haberse recuperado, no tenían ningún síntoma, angina o dolor de pecho que les alertara, y se enteraron de su daño en el corazón porque participaron de este estudio.

COÁGULOS SANGUÍNEOS
Cuando son casos graves, el COVID produce un estado inflamatorio severo y puede formar coágulos. Una persona debe seguir un monitoreo, porque una de las secuelas pudiera ser que el paciente recuperado, si no se le da anticoagulantes que tome posterior a la enfermedad grave, por un tiempo después podría regresar a consulta con una complicación de tipo embólica. Esto significa que se le forme un coágulo y se desprende y se vaya a depositar a nivel pulmonar, y le de un embólico pulmonar que lo pueda matar; se puede ir a una arteria del corazón y darle un ataque al corazón; o se le puede ir un coágulo a las arterias del cerebro y darle un derrame cerebral.

El médico infectólogo Iván Solano Leiva explica que “hemos visto casos de pacientes que han desarrollado esto porque no se les explicó o no se les dio anticoagulación”.

El también infectólogo Jorge Panameño respalda esta “hipercoagulabilidad”, donde “meses después de haber padecido la infección, se ha diagnosticado embolias o trombosis a nivel pulmonar, renal, intestinal, miembros inferiores, en el corazón, ha habido casos de infartos masivos. Puede haber accidentes cerebrovasculares, donde se destapa una arteria en el cerebro y causa un infarto cerebral. Incluso hay casos donde ha sido necesaria la amputación de brazos o piernas, porque se han tapado arterias importantes con cóagulos”.

CEREBRALES – NEUROLÓGICAS
El nuevo coronavirus puede dejar lesiones e inflamación en el cerebro, lo que puede dejar secuelas en el habla, en la vista e incluso pueden producir parálisis cerebral. En El Salvador -explica Panameño- ya se registró al menos un caso de encefalitis por COVID-19.

También ocurre que “hay pacientes que les deja neuritis periféricas, que van a manifestarse como sensación de adormecimiento de los miembros, un dolor neuropático intenso que puede quedar después de un episodio de COVID, similar al herpes soster, difícil de manejar, una sensación ardorosa”, detalla Panameño.

Los médicos agregan que existen casos de disautonomía, donde a los pacientes se les baja la presión súbitamente y pueden desmayarse, presentar arritmia cardíaca, todo como parte de afectación del sistema nervioso periférico.

Sonia Villapol, investigadora titular del Houston Medical Institute en Estados Unidos, desarrolló un estudio que arrojó que en el 70% de los casos que han sido registrados como asintomáticos de COVID-19, especialmente en jóvenes, las personas desarrollaron afectaciones en algún órgano, incluso cuatro meses después de la infección.

Entre estas afectaciones, el estudio arrojó que el nuevo coronavirus puede invadir el cerebro y dañar la capa que protege las terminaciones nerviosas. Esta capa se encarga de impedir que aparezcan problemas de tipo neurológico. Así, pacientes que han sufrido afectación en esta capa de protección han desarrollado padecimientos como Parkinson, Alzheimer o esclerosis múltiple.

PSICOLÓGICAS-PSIQUIÁTRICAS
Hay una combinación de factores alrededor del COVID-19 que puede traer afectaciones de este tipo: el confinamiento, la falta de contacto con personas, el miedo a la enfermedad o a la pérdida de la vida, lo duro o invasivo del tratamiento recibido, la dependencia al oxígeno, etc. Con todo lo anterior, hay pacientes que tras superar el padecimiento sufren ataques de pánico, ansiedad o depresión severa, asociadas a haber padecido COVID-19, lo que dificulta su vida social.
La OMS sostiene que “también se han observado diversos tipos de manifestaciones clínicas neuropsiquiátricas, como encefalopatía, cambios de humor, psicosis, disfunción neuromuscular” que “pueden acompañar a la infección viral aguda o pueden seguir a la infección por semanas, meses o potencialmente más tiempo, en pacientes recuperados”.