La tecnología que congela tumores de cáncer de mama

La empresa israelí de tecnología médica IceCure Medical ha presentado resultados preliminares “muy prometedores” en ensayos clínicos de su innovador tratamiento del cáncer de mama, que se basa en una tecnología de nitrógeno líquido para congelar los tumores y destruir el tejido anormal.

La empresa está a punto de concluir un importante ensayo clínico en hospitales de Estados Unidos, donde ya ha tratado a cientos de mujeres .

El innovador proceso que destruye el tejido con frío extremo se conoce como terapia de crioablación.

El director general de IceCure Medical, Eyal Shamir dijo a The Media Line que a mediados del próximo año la empresa presentará el resultado provisional de su ensayo Ice3 en 206 pacientes de 19 hospitales de EE.UU. y añadió que los resultados actuales son “bastante prometedores”.

El sistema ProSense de IceCure, que incluye una aguja hueca, se basa en el nitrógeno líquido para ayudarle a alcanzar rápidamente una temperatura de -170°C, según la compañía. Una vez fría, la aguja se inserta directamente en el tumor para matar el tejido anormal.

“Básicamente estamos cubriendo el tejido con una bola de hielo”, explicó Tlalit Bussi Tel-Tzure, vicepresidente de desarrollo de negocios y marketing global de IceCure.

“Ningún tejido puede sobrevivir a una temperatura tan baja”, agregó. “Una vez que el tejido está muerto, se disuelve en el cuerpo en un proceso de dos semanas”.

La terapia de crioablación es un procedimiento mínimamente invasivo que se puede llevar a cabo tanto en el consultorio del médico como en un centro ambulatorio, sin necesidad de anestesia general.

En el caso del cáncer de mama, el proceso dura menos de una hora y no cambia la forma del seno, a diferencia de las cirugías tradicionales, como las lumpectomías.

La crioablación se ha utilizado para tratar el cáncer de hueso, de cuello uterino, de riñón, de hígado y de pulmón. Sin embargo, debido a que la tecnología es todavía muy nueva, tomará tiempo para que los profesionales médicos la adopten ampliamente, según Bussi Tel-Tzure.

“Especialmente cuando tratamos el cáncer, debemos llevar a cabo un seguimiento de cinco años para concluir que es una solución segura y eficaz”, señaló. “Pero en base a la información que tenemos de Japón y otras partes del mundo, podemos decir que los resultados son muy prometedores”.

A pesar de la pandemia de COVID-19, IceCure ha continuado su expansión en nuevos mercados, luego de obtener la aprobación regulatoria en Taiwán y en Rusia la semana pasada. La compañía ya está activa en varios países de Europa, así como en México.

IceCure no es la única empresa que estudia los efectos de la crioablación en el cáncer de mama. Sanarus Technologies, con sede en California, está llevando a cabo un ensayo clínico en EE.UU., conocido como el ensayo FROST.

La compañía ha recibido la autorización de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE.UU. para tratar el cáncer de riñón y de hígado con la misma tecnología. Se espera que pronto reciba la aprobación federal para su uso contra el cáncer de mama.

Hasta ahora, el ensayo Ice3 se ha centrado en las primeras etapas de tumores malignos en candidatos de bajo riesgo.

“Nuestra visión principal es convertirnos en el “estándar de oro” en el tratamiento del cáncer de mama”, dijo Shamir. “En la mayoría de los casos en los que se tiene una buena detección precoz los tumores son pequeños, considerados de etapa temprana, y el único tratamiento disponible hoy en día es la cirugía”.

“Cuanto antes se haga la evaluación o el diagnóstico, antes se descubrirá el tumor y será más eficiente nuestro tratamiento”, subrayó Bussi Tel-Tzure.

El Dr. Richard E. Fine, director de educación e investigación del Centro Integral del Seno Margaret West en Tennessee ha estado realizando cirugía de mama desde 1988 y actualmente es el investigador principal del ensayo Ice3.

Aunque la crioablación no puede reemplazar todas las formas de tratamiento, Fine cree que puede transformar la vida de millones de mujeres.

“No estamos quitando ningún volumen del pecho, así que el resultado cosmético es muy agradable. Las pacientes vuelven a una actividad bastante normal”, explicó.

“Esto podría tener un gran impacto”, continuó. “Permite a las pacientes volver al trabajo, a su casa, a su familia, y en realidad disminuirá los costos”.

Fine señaló que más y más mujeres han estado posponiendo las visitas al médico y las mamografías en los últimos meses por temor a contraer COVID-19.

“No queremos retrasar la detección temprana del cáncer de mama, así que animamos a las mujeres a que se hagan sus mamografías”, concluyó.