La piscina que tuvo como salvavidas a Tarzán

140520142207_tarzan1_624x351_apJohnny Weissmuller durante su temporada en Molitor.

La Piscina Molitor, una vez la piscina pública más de moda en todo París, reabrió esta semana, 85 años después que los parisinos ingresaran por primera vez al edificio art deco tan emblemático.

Pero esta vez el complejo pertenece a un hotel suizo y la entrada para nadar en el día cuesta 150 euros (unos US$200).

Para entender cuán exclusiva fue Piscina Molitor basta señalar que uno de sus salvavidas fue el campeón olímpico estadounidense Johnny Weissmuller, quien se haría famoso luego por interpretar a Tarzán.

El actor ganó tres medallas de oro en los Juegos Olímpicos de París de 1924 y dos en Ámsterdam en 1928, pero también pasó una temporada dando lecciones de nado en Molitor y asistiendo a bañistas en problemas.

Tarzán La piscina, las máquinas de remo y las bolsas de boxeo del complejo le permitieron mantenerse en forma para el rol del rey de la selva que interpretaría años después.

El papel de Tarzán catapultaría a la fama a Weissmuller.

Simulador de crucero

El complejo estaba diseñado para simular un crucero interoceánico con diferentes niveles, con rejas y ventanas circulares. Había una piscina cubierta para el invierno y una al aire libre con arena para tomar sol como en la playa.

En la novela de 2001 de Yann Martel, La Vida de Pi, que luego fue llevada al cine, el protagonista es llamado Piscine Molitor porque su padre quería que su alma fuera tan clara como el agua de ese lugar (él luego cambia su nombre por Pi, debido a las bromas pesadas de sus compañeros en la escuela primaria de su India natal).

Pero también se recuerda a Molitor por otros motivos. Un momento histórico se dio en julio de 1946 cuando el primer bikini moderno fue revelado al mundo.

La modelo era Micheline Bernardini, que era bailarina exótica, y de quien se dice que recibió más de 50.000 cartas de apasionados seguidores

Micheline Bernardini

Micheline Bernardini, y su bikini, se volvieron el objeto de deseo de muchos.

“Lo recuerdo como un lugar bastante cerrado, con mucha gente, a donde íbamos todo el tiempo”, recuerda Corinne Laederich, quien era una alumna de colegio en 1958, y añade que el complejo era un lugar de encuentro para niños de familias adineradas.

Piscina Molitor Los parisinos de antaño también guardan imágenes de cuando el lugar se transformaba en una pista de patinaje sobre hielo en invierno.

Molitor convertida en pista de hielo.

Proyecto fotográfico

A mediados de la década de los 80, el fotógrafo Gilles Rigoulet comenzó un proyecto fotográfico para capturar imágenes de Molitor y otras piscinas parisinas, que se extendió a Francia y al mundo.

Sus fotos revelan la libertad que disfrutaban los nadadores parisinos por aquellos años.

“Corríamos y nos lanzábamos en bomba al agua, los niños saltaban. Se veían senos por todos lados (la piscina era uno de los lugares preferidos para que las mujeres tomaran sol sin la parte de arriba del bañador), era una época divertida, muy colorida”, recuerda el fotógrafo.

Foto de Rigoulet

Rigoulet captó la libertad de aquellos tiempos.

Pero Molitor lentamente comenzó a perder su esplendor y cerró en 1989. El edificio de 60 años estaba muy deteriorado y la ciudad de París no tenía los fondos para garantizar su seguridad. El uso del complejo como pista de patinaje había cesado 11 años antes.

El lugar iba a ser transformado en departamentos hasta que activistas locales lograron salvarlo. Dentro del colectivo SOS Molitor, los defensores de su legado organizaron eventos para recoger fondos pensando en una futura resurrección.

Una fiesta rave en 2001 realizada por el colectivo tecno Heretik logró juntar 5.000 personas en el lugar.

Pero la mayor parte del tiempo el edificio vacío servía como lienzo para los artistas del grafiti.

“Al principio los grafitis estaban afuera y como las autoridades no estaban muy contentas los pintaban por arriba”, recuerda Claude Weill, de 87 años, cuya historia del lugar será publicada esta semana.

“Luego de eso, la gente comenzó cada vez más a treparse por el techo y a dibujar los grafitis adentro”.

Molitor invadido por grafitis

Los grafitis se adueñaron del lugar.

Nuevo Molitor

La nueva piscina Molitor

Ciertos detalles del pasado han permanecido.

El nuevo hotel Molitor ha incorporado algunos de los detalles del edificio original, incluyendo vitrales art deco y el color “tango amarillo” de la fachada. Pero es mucho más exclusivo de lo que una vez fue.

A Weill esto no le importa. Unos 81 años después de su primera zambullida, el historiador planea quedarse en el hotel con su mujer tras la reapertura.

“¡Quiero ir a nadar! Será un gran placer volver después de todos estos años”, dice Weill y opina: “Ahora no es una piscina, es un palacio con una piscina”.

Pero para muchos parisinos será un lujo imposible.

La gente puede usar la piscina si pasa la noche en el hotel (215 euros o más de US$320), unirse el club Molitor (3.000 euros o US$4.500) o pagar por el día.

Nueva piscina Molitor

La nueva piscina es parte de un hotel.

BBC
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