LA HONESTIDAD CON D-OS, YOM KIPUR

Una de las características más predominantes de Yom Kipur es la cercanía que uno establece con D-os en ese día y la individualidad que la fiesta maneja. En todas las fiestas uno pide por el pueblo judío y a través del pueblo judío. Sin embargo, en Yom Kipur los momentos más importantes del rezo son todos individuales. Todas las confesiones son particulares y personales, uno le pide a D-os perdón por cada uno de los pecados que cometió a lo largo del año, reflexiona sobre los pasos que tomará el siguiente año y el regalo que representado la vida para si mismo. Cada una de esas cosas son particulares, la persona las piensa y reza en relación a sí misma, a su relación con D-os y el mundo que lo rodea y hacia nadie más. Por eso la característica más particular de Yom Kipur la que uno debe practicar con mayor energía este día es la honestidad. Sin honestidad nada de lo que haga tendrá sentido, sus pecados no serán expiados y la conexión que establezca con el Creador será más falsa que el papel.

Aunque parezca obvio y redundante remarcarlo, la honestidad no sólo es indispensable en la vida para este día, sino es una de las cualidades más importantes en los seres humanos que la Torá remarca. Al mismo tiempo es una de las cualidades más difíciles de alcanzar; ser honesto duele. Implica un trabajo continuo de reevaluación de los principios, los deseos internos y la realidad que te rodea; implica separarte de aquellos que te empujan a mentirte por su propio beneficio y a veces ver las cosas tanto de nosotros mismos de los demás que no queremos asumir ni ver. Sin embargo es una de las acciones emocionales y espirituales que más frutos dan a futuro, puesto que obligan a la persona a actuar correctamente independientemente del entorno en que se encuentre; le otorgan un camino estable y la hacen bella frente a sus propios ojos y los ojos de los demás. Nadie desconfía de una persona que es siempre sincera con sus sentimientos, sus pensamientos y deseos.

LA IMPORTANCIA DE LA HONESTIDAD CON UNO MISMO

Ahora, la pregunta surge ¿con quién debo ser honesto? En principio con todo el que se pueda, pero esencialmente lo más importante es ser honesto con uno mismo. Tener presente y claro cuáles son nuestros verdaderos deseos y razones; por qué hacemos las cosas que hacemos, por qué estamos el mundo en el que estamos. Si no somos claros con ello, corremos el riesgo de perder para siempre el control de nuestras vidas y construir una imagen de alguien que no somos, amar a un ser creado por nosotros, que termina por comernos internamente. Ninguna ideología o religión puede sobrevivir de esa forma y ningún ser humano mantiene la cordura cuando se enfrenta a un peso tan grande. Por eso cuando la Torá habla de honestidad siempre habla en relación a uno mismo, pocas veces con los demás. Hay tres ejemplos clásicos que nos lo muestran.

El primero es el de Lot, decide dejar a Abraham para buscar mayor fortuna económica y decide instalarse en Sodoma. Curiosamente fue ciego a la inmoralidad de los habitantes que poblaban la región, los comentaristas nos señalan que Lot se engaño a sí mismo, no buscaba a Sodoma misma por su riqueza monetaria, sino también por su inmoralidad. El resultado fue que su familia creció en una tierra extraña, con valores ajenos a los suyos, cada vez más alejados de lo que habían aprendido en la casa de Abraham, al punto tal que su misma esposa no pudo ser salvada de la destrucción.

El siguiente caso es el de Shaul HaMelej (el rey Saul) quien pierde su reinado por abiertamente desobedecer a D-os en medio de la guerra. Cuando se encuentra con Shmuel, relata los sucesos como si hubiera actuado bajo la voluntad de D-os. Él mismo no era capaz de ver el engaño en el que había caído al confundir sus propios deseos con los deseos de D-os; incluso en el momento en que eran contrarios. Lo mismo sucedió con Adán, el primer hombre, tomó de la fruta creyendo que serviría con un mayor conocimiento a D-os, cuando en realidad buscaba separación de Él. En los tres casos vemos ejemplos de cómo la falta de honestidad en cuanto a los deseos y las emociones de los personajes, los empujó a decisiones incorrectas; a un estilo de vida separado de D-os y de sí mismos. En el caso de Saúl particularmente el deterioro es grotesco y progresivo; de ser un rey humilde, amado por el pueblo y exitoso termina perdiendo su reinado, su descendencia y su dignidad a lo largo del tiempo.

LOS REZOS DE YOM KIPUR

Por eso Yom Kipur, el día más sagrado del año, es el día que mayor honestidad requiere de nosotros porque es la base de la relación con D-os. El punto clave en todo el día es el viduy (la confesión de los pecados) y Kol Nidré (la anulación de los votos). El primero remarca la necesidad de la honestidad obligando a la persona a ver los juramentos que pudo haber hecho en falso. Le enseña a no tomarse los compromisos a la ligera y a reflexionar en el momento en que decide hacer un trato. Por su lado, el viduy, la confesión individual de los pecados frente a D-os, obliga a la persona a reconocer sus errores y a reconocer sus verdaderas motivaciones al ver las acciones que ha cometido y no las intenciones. Cuando uno da nombre a una acción uno puede localizarla, puede admitirla y de esa forma cambiarla. El viduy empuja a la persona a llevar ese proceso.