Israel recuerda el Holocausto y Abbas lo declara “crimen más atroz” de la modernidad

Sala de los nombres en el monumento Yad Vashem a las víctimas del Holocausto, Jerusalén.
Sala de los nombres en el monumento Yad Vashem a las víctimas del Holocausto, Jerusalén.

Según el calendario judío, Israel conmemora el genocidio con antorchas y sirenas antiaéreas. Por su parte, el presidente palestino, Mahmud Abbas, calificó el Holocausto como “el crimen más atroz” de la historia moderna.

Los actos comienzan con una ceremonia en el Museo del Holocausto de Jerusalén a la que asistirán el jefe del Estado, Simón Peres, y el primer ministro, Benjamín Netanyahu, entre otras muchas personalidades e invitados locales y extranjeros. Durante la ceremonia, que tiene lugar en la Plaza del Gueto de Varsovia, se procederá al tradicional encendido de las seis antorchas que recuerdan a los seis millones de judíos que perecieron a manos del régimen de Adolfo Hitler desde la aplicación de las leyes raciales de Nuremberg en 1935 hasta poco después de terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945.

El Museo del Holocausto, conocido como Yad Vashem, es la institución pública que conserva la memoria de este oscuro episodio, y que preserva los “Testimonios de vida” de 3 millones de las víctimas que pudieron ser identificadas hasta ahora.

Las antorchas serán encendidas por seis supervivientes que estarán acompañados por sus nietos, en una expresión de continuidad. En Israel residen actualmente 193.000 supervivientes de la persecución alemana de judíos, es decir que vivieron en propia carne las consecuencias de las políticas racistas en los guetos y campos de concentración y exterminio construidos por los nazis y regímenes colaboracionistas, sobre todo en el centro y este de Europa.

Situación de muchos supervivientes es precaria

Un informe publicado por el Foro Social de los Supervivientes del Holocausto advertía de la trágica situación de muchos de ellos, bien por limitaciones económicas o porque viven abandonados. El documento refleja que dos tercios de los 193.000 disponen sólo de 3.000 shékels al mes (unos 622 euros) para vivir, un 25% por debajo del sueldo mínimo, y exigía a las autoridades incrementar sus ayudas con el fin de conceder a estas personas una vida más digna en sus últimos años.

A diferencia de la comunidad internacional, que lo hace el 27 de enero, día de la liberación del principal campo de exterminio levantado por los nazis, Auschwitz, Israel conmemora el Holocausto una semana antes del día de su independencia el 5 del mes hebreo de Iyar, que en 1948 coincidió con el 14 de mayo.

Marcha de la Vida en Polonia

El Día del Recuerdo del Holocausto y el Heroísmo, comúnmente conocido como Yom HaShoá, fue institucionalizado en 1951 y desde entonces es conmemorado como jornada de duelo, con ceremonias oficiales en distintos puntos del país y en la que las clases en los colegios son dedicadas a esta página de la historia judía y europea.

Asimismo, y en una práctica iniciada hace apenas quince años, miles de israelíes y judíos de todo el mundo han viajado este fin de semana a Polonia para participar en la “Marcha de la Vida”, que imita, aunque a la inversa, el recorrido que hacían los internos en su camino a las cámaras de gas de Auschwitz, desde los barracones del campo de Birkenau.

Abbas: el Holocausto fue “el crimen más atroz” de la era moderna

Por su parte, el presidente palestino, Mahmud Abbas, calificó hoy al Holocausto como “el crimen más atroz” de la historia moderna, un reconocimiento poco común para un líder árabe del genocidio perpetrado por los nazis alemanes contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

El comentario de Abbas, difundido por la agencia de noticias palestina Wafa, fue interpretado por analistas como un intento de hacer un gesto a Israel en momentos en que el proceso de paz israelo-palestino está sumido en una grave crisis.

 

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El Holocausto casi olvidado

Cuando uno piensa en el Holocausto, piensa en Auschwitz. El genocidio de los judíos en la antigua Unión Soviética, en cambio, está casi olvidado. Lo recuerdan solo sobrevivientes e historiadores especializados.

“¿Qué es peor: morir gaseado en Auschwitz o de hambre en Transnistria?“. Es una pregunta para la que puede no haber respuesta. Tampoco Mijail la da: “Uno fue un genocidio de proporciones industriales; el otro, un salvaje Holocausto”.

Él no es ni historiador ni taxista, sino ingeniero. Sin embargo, me asiste como chofer a través de Chernivtsi, una ciudad ucraniana de 240.000 habitantes junto a la frontera rumana, en una zona llamada Bukowina.

Mijail y yo hablamos sobre el Holocausto que alcanzó a esta pintoresca localidad dos semanas después de la invasión alemana a la Unión Soviética, iniciada el 22 de junio de 1941.

Josef Bursug sobrevivió el Holocausto de Chernivtsi.Josef Bursug sobrevivió el Holocausto de Chernivtsi.

Lo que hacía especial al lugar es que la comunidad judía era mayoritaria dentro de su gran colorido cultural, religioso y lingüístico. El propio Mijail es judío, pero su familia no llegó aquí hasta después de la guerra , como la mayoría de los 3.000 judíos que actualmente viven en la ciudad.

Mijail me deja en el Museo Judío, donde me reúno con Josef Bursug, nacido en 1931. Él sobrevivió a lo que mi amable conductor llamaba “salvaje Holocausto”. “Mi familia tuvo suerte de no ser asesinada durante los primeros días, de que no nos atraparan en el gueto y de que no nos capturaran en las redadas”. Bursug tenía diez años cuando las tropas alemanas y rumanas ocuparon su tierra natal.

El Holocausto de Transnistria

Rumanía era en esos momentos un régimen fascista bajo el liderazgo del general Antonescu. Para que apoyara su campaña contra la Unión Soviética, Hitler le cedió una extension de tierra entre el río Dniester y el Bug. En septiembre de 1941 los rumanos empezaron a deportar judíos a su nuevo territorio, al que bautizaron como ‘Transnistria’: literalmente, “más allá del Nistru [‘Dnjestr’ en rumano]”.

Testimonios del hacinamiento en el gueto de Chernivtsi.Testimonios del hacinamiento en el gueto de Chernivtsi.

“De todas las ciudades de la zona, sin excepción, enviaron allí gente a pie. ¿Cuántos murieron ahogados en el Dniester, cuántos fusilados en las marchas de la muerte, cuántos no llegaron a Transnistria y cuántos murieron allí? Es algo que no saben exactamente ni siquiera los historiadores, pero serían unas 410.000 víctimas”.

Solo de las inmediaciones de Chernivtsi, que había sido un paraíso para los judíos desde el siglo XIX, los rumanos enviaron a cien mil de ellos a Transnistria, me dice Josef Bursug. Él ha ayudado a recopilar los testimonies de los supervivientes para que no se pierdan.

El sufrimiento, de primera mano

Los supervivientes de Auschwitz o Dachau han descrito en sus memorias, de forma retrospectiva, hasta dónde llegaba el sufrimiento en los campos de concentración. Pero sobre lo que estaba ocurriendo en los campos de Transnistria tenemos testimonios de primera mano que describen el sufrimiento en presente, mientras estaba pasando.

En los archivos de la ciudad de Chernivtsi, el historiador Serhiy Osatschuk hizo un sensacional descubrimiento: 213 cartas escritas en las postrimerías de 1941 por los prisioneros de Transnistria. Desesperados gritos de auxilio llevados de contrabando, capturados por las autoridades rumanas, archivados… y olvidados. Las cartas han sido ahora publicadas por el historiador Benjamin Grilj con el título “Leche negra”.

“Sabíamos lo que estaba pasando en Transnistria, familiars de Bessarabia estaban allí. Nos llegaban cartas, no por correo, por supuesto. Recuerdo a un oficial alemán que nos las traía a casa a cambio de dinero”, dice Bursug, que me ofrece más papeles y documentos.

“Sacudidos por las noticias que llegaban de los campamentos de Transnistria, nos esperábamos lo peor. El 11 de octubre de 1941 se dio la orden de que todos los judíos de la ciudad fueran confinados en su barrio más pobre, donde vivían unas cinco mil personas, en 24 horas. Quienes no encontraron un techo para cobijarse, tuvieron que dormir bajo las estrellas”.

Placa en honor de Popovic.Placa en honor de Popovic.

Un papel decide sobre la vida y la muerte

Pero el gueto era solo un punto de recolección: solo dos días después comenzaron las deportaciones. “Cada día se llevaba gente del gueto a la estación, se les metía en trenes y se les enviaba a Transnistria”, recuerda Josef Bursug.

La decision la tenía el gobernador de Chernivtsi, el general Calotescu, que se puso en contacto con el alcalde de la ciudad, el abogado Trajano Popovic. “Él sostuvo que si todos los judíos eran enviados lejos, no quedarían ni zapateros, ni sastres ni fontaneros”. Por eso se decidió dejar como reserva a 15.000 de los 50.000 judíos que quedaban”, aclara Bursug.

Con la debacle sufrida por la Wehrmacht en Stalingrado en 1942-1943, se aflojó el cerco contra los judíos. Dejó de haber deportaciones y la persecución y el acoso se calmaron. En marzo de 1944, el ejército soviético conquistó Transnistria, llegando al final del mes a Bukowina.

“De 150.000 judíos que había en la ciudad y sus alrededores, se les permitió quedarse a 15.000 personas. De Transnistria volvieron 10.000 personas. Por lo tanto, murieron unas 120.000”, calcula Josef Bursug. Aunque el número exacto, por supuesto, nadie lo sabe.

 

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