El Presidente de Irán culpa a Israel por asesinato de Mohsen Fakhrizadeh

El presidente de Irán, Hassan Rouhani, acusó a Israel de estar detrás del asesinato del científico nuclear Mohsen Fakhrizadeh, considerado la cabeza del programa nuclear militar de Teherán, y prometió cobrar venganza.

“Una vez más, las manos malvadas de la arrogancia global se tiñeron con la sangre del régimen sionista usurpador mercenario”, dijo Rouhani en un comunicado, reportó Reuters, citando la televisión estatal.

Irán generalmente usa el término “arrogancia global” para referirse a los EE. UU.

“El asesinato del mártir [MohsenFakhrizadeh muestra la desesperación de nuestros enemigos y la profundidad de su odio… Su martirio no frenará nuestros logros”, agregó.

Rouhani dijo que Irán fue “más inteligente que caer en la trampa de la conspiración tendida por los sionistas” quienes, dijo, “están pensando en crear el caos, pero deben saber que les hemos leído las manos y que no tendrán éxito”.

También juró una respuesta. “Los enemigos de Irán deben saber que el pueblo [y los funcionarios] de Irán son más valientes que dejar este acto criminal sin respuesta”, dijo Rouhani. “A su debido tiempo, responderán por este crimen”.

Mohsen Fakhrizadeh fue asesinado el viernes en una emboscada en Absard, una aldea al este de la capital, Teherán, cuando su vehículo se acercaba a un camión que explotó cuando se acercó.

Los reportes locales luego describieron un aluvión de disparos con arma de fuego cuando hombres armados salieron de un automóvil cercano. Estalló un tiroteo entre los asesinos y los guardaespaldas de Mohsen Fakhrizadeh. Los atacantes hirieron a Fakhrizadeh y mataron al menos a tres de los guardias antes de escapar.

Fotos y videos compartidos en línea mostraron un sedán Nissan con agujeros de bala en el parabrisas, sangre acumulada en el asfalto y escombros esparcidos a lo largo de un tramo de la carretera.

El viernes por la noche, estalló brevemente una pequeña manifestación en Teherán frente a la residencia de Rouhani, con decenas de manifestantes de línea dura que pidieron la guerra con EE. UU. tras el asesinato, según recogió The New York Times.