El mensajero que entrega células madre a contrarreloj

Peter HodesEn cuestión de un mes, Peter Hodes, planea visitar Polonia, Israel, Alemania y Sudáfrica. No importa cuál es su destino -así sea Australia- siempre tiene que asegurarse de no tardar más de 42 horas. ¿La razón? Es un mensajero voluntario de células madre. Aquí cuenta su inusual pasatiempo.

Desde marzo de 2012, he hecho 89 viajes -de los cuales 51 han sido fuera de Reino Unido. Tengo 42 horas para transportar células madre en mi pequeña caja, debido a que sólo tengo dos paquetes de hielo y ese es el tiempo que duran.

En total, desde el momento que se producen las células madre de un donante al que se pueden implantar en el paciente, tenemos un máximo de 72 horas, así que soy muy consciente del tiempo.

En uno de mis viajes del año pasado, quedé atrapado por un huracán en Estados Unidos. Recogí las células madre en Providence, Rhode Island, y debía volar a Washington donde tomaría un avión de vuelta a Londres.

Pero cuando llegué al mostrador de facturación en Providence, la mujer dijo: “Bueno, lo siento mucho, pero le tengo malas noticias. No hay vuelos a Washington”.

Tomé mi neverita, la puse en el mostrador y le contesté: “En esta caja hay células madre que se necesitan con urgencia para un paciente. Por favor, se lo pido, tiene que mandarme de vuelta a Reino Unido”.

La mujer dejó todo lo demás y me consiguió un vuelo en un pequeño avión de hélice. Cambió mi itinerario de viaje hacia Newark y terminé llegando a Inglaterra incluso antes que el plan inicial. Esa mujer estuvo estupenda.

No sufro de estrés, pero he soñado que me olvido de la caja en un tren.

Cuando estás en el avión, la puedes colocar en los compartimientos de arriba -sabes que no se va a ir a ninguna parte- pero cuando estoy sentado en el tren o el autobús, nunca me separo de ella.

Eres consciente de que en esa neverita tienes algo que posiblemente salvará la vida de alguien.

Sólo en transporte público

Peter Hodes y otro mensajero

Hay mensajeros de células madre en todo el mundo. Recientemente Hodes conoció a uno francés en Alemania.

No tomo transporte privado, sólo uso el público. ¿Puede imaginar el escenario si voy conduciendo un auto, tengo un accidente, me voy por una zanja y no me descubren en 24 horas? Las células madre se perderían.

Se pueden tener accidentes en un tren o un autobús, pero es menos probable y uno esperaría que llegue la gente de rescate.

Células madre

  • Se pueden utilizar para tratar cáncer de la sangre, como leucemia, linfoma y
    Celulas madre

    mieloma, así como otros trastornos de la sangre como la anemia de células falciformes, talasemia y anemia aplásica.

  • A partir de estas células se originan todas las demás. Los tejidos, los órganos y los huesos se desarrollan a partir de ellas.
  • Las necesitamos para hacer células de sangre frescas que reemplazan a las que mueren.
  • Se producen en la médula ósea.

Fuente: Anthony Nolan

La mayoría de mis viajes al exterior son a Alemania porque casi la mitad de todos los trasplantes de células madre en Reino Unido vienen de donantes alemanes.

¿Por qué? Porque genéticamente una buena parte de la población británica es compatible.

La otra razón es que mientras que en Reino Unido hay un poco más de medio millón de personas dispuestas a donar, Alemania tiene 4,7 millones.

Hace unos días, cuando regresaba de Hanover, el piloto del avión se comunicó por radio al aeropuerto de Heathrow para asegurarse de que podíamos aterrizar a tiempo, y así no perder mi conexión. También me pasaron a la clase club.

Resultó que la pareja de una persona de la tripulación tuvo leucemia hace 10 años y se salvó gracias a un trasplante de células madre.

Hoy en día sigue vivo ¡y trabaja como asistente de cabina de la aerolínea!

El viaje más largo que he hecho fue a Australia. Viajé de Brisbane a Manchester en 37 horas, con sólo unas pocas para llegar a mi límite de las 42.

En el mundo hay 37.000 personas esperando por células madre. En Reino Unido hay 1.800.

Pero incluso con 22 millones de personas registradas como posibles donantes en todo el mundo, no podemos conseguir una pareja adecuada para todos.

Concientización

Bolsa de células madre

A las 72 horas de ser extraídas del cuerpo humano, mueren las células madre.

Suelo dar charlas en colegios del sureste de Inglaterra -de 16 a 18 años- sobre la donación. La organización para la que hago esto, Anthony Nolan, registra a personas entre los 16 y los 30 años, y los mantenemos en la lista hasta que tienen 60.

Es más probable que se elijan jóvenes para donar, pues suelen tener menos complicaciones subyacentes.

Los centros de trasplantes tienden a elegir más a donantes masculinos, porque producen más células madre. Aunque también las tomamos de donantes femeninos.

Uno de los problemas que tenemos en Reino Unido es la obtención de células madre de minorías étnicas debido a que genéticamente es muy específico.

Cuando alguien tiene leucemia, el hospital se pone en contacto con Anthony Nolan, y si la organización no puede encontrar una coincidencia en su propia base de datos, buscará en la mundial.

Yo soy uno de los 44 mensajeros que transporta células para Anthony Nolan, y todos somos voluntarios.

Las células madre se pueden extraer de dos maneras.

El 90% de las veces se recogen en un proceso similar al que se utiliza cuando se dona sangre. Consiste en colocar una aguja en cada brazo, el paciente se acuesta en la cama de cuatro a cinco horas, la sangre sale del brazo hacia una máquina que extrae las células madre a una bolsa y la sangre entra por el otro brazo.

Entonces, unas horas más tarde, las células madre son recogidas por un mensajero que las lleva a alguna parte del mundo.

El otro 10% de las células madre se extraen de la médula. En ese caso, ingresamos al paciente en el hospital para que pase la noche. A la mañana siguiente le aplican anestesia general y por lo general la operación lleva menos de una hora.

Por un riñón

Peter Hodes

Hodes se hizo voluntario de mensajero de células madre después de leer un artículo.

Me hice voluntario después de convertirme de donante de órganos. Hace ocho años doné un riñón a una gran amiga mía llamada Livia, quien estaba terriblemente enferma.

Es lo mejor que he hecho en mi vida.

Me preocupaba que muriera, así que el hecho de descubrir que era compatible fue algo maravilloso. Es increíble poder llamarla y decirle “hola Liv, ¿cómo te sientes hoy? ¿Almorzamos?”

Cada año en el aniversario, 5 de julio, salimos a comer a alguna parte de Londres y nos damos un banquete que empieza con una copa de champagne.

Gracias a que doné este riñón me convertí en donante de sangre y después de plaquetas.

Mientras estaba en una cama del Hospital General Edgware con una aguja en mi brazo donando plaquetas, leí un artículo sobre Anthony Nolan y decidí hacerme voluntario.

Fue así como me convertí en mensajero.

 

BBC

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