Domingo sangriento en Gaza: las consecuencias de la guerra urbana

ShejaiyaLa alta densidad de población, hace de Shejaiya un complicado campo de batalla.

Las calles de Gaza fueron testigo este domingo de una intensa escalada en el conflicto que enfrenta a Israel con Hamas. Al menos 100 palestinos y 13 soldados israelíes murieron. Además, el brazo armado de la milicia islamista aseguró haber capturado a un soldado, aunque Israel luego lo desmintió.

Lo peor del día tuvo lugar en el barrio de Shejaiya, en el este de la ciudad de Gaza, donde murieron decenas de civiles palestinos, lo que podría significar un punto de inflexión en la crisis.

Eso, lamentablemente, no significa necesariamente que el conflicto haya llegado a su punto más álgido. Las fuerzas armadas israelíes creen que todavía queda parte de su misión por ser completada.

De hecho, los militantes de Hamas se han visto envalentonados por su capacidad de infligir daño a las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, en inglés), y es posible que tampoco quieran un inmediato alto el fuego.

Pero con los combates internándose en áreas urbanas altamente pobladas con reportes de enfrentamientos casa por casa, el número de víctimas civiles es probable que se multiplique.

Y con eso, llegará más presión internacional para que la llamada operación “Margen protector” termine de una vez por todas.

Israel justifica la entrada en Gaza para destruir los túneles de Hamas.

El de Israel y Hamas es un clásico conflicto asimétrico, el fuerte contra el débil.

Hamas y el resto de grupos palestinos de ninguna manera están al nivel de fuerza de la extraordinaria maquinaria militar moderna de Israel.

Además de la capacidad ofensiva israelí, su sistema de defensa antimisiles conocido como la Cúpula de Hierro ha jugado un papel fundamental en la forma en que la crisis se ha desarrollado.

Ningún gobierno toleraría el lanzamiento de cohetes desde la Franja de Gaza sobre su territorio.

Pero la aparente capacidad de la Cúpula de Hierro para virtualmente anular la capacidad de los cohetes de largo alcance retrasó una operación terrestre que incluso podría haberse evitado si las cosas hubieran acontecido de diferente manera.

Sin embargo, el disparo de cohetes y morteros desde Gaza continuó y llegaron a alcanzar a matar a dos civiles israelíes.

La batalla se ha convertido en un cuerpo a cuerpo.

Pero fue la otra arma de Hamas, los túneles, lo que desató la operación por tierra. Los milicianos de Hamas estaban claramente bien preparados para infiltrarse dentro de territorio israelí, aunque sus misiones iniciales fueron frustradas.

Las operaciones iniciales de los militares israelíes estaban circunscritas a área menos pobladas de la Franja de Gaza, en la búsqueda de las bocas de los túneles.

Una emboscada el sábado dejó dos soldados israelíes muertos y llevó a los mandos a profundizar la incursión en el altamente poblado distrito de Shejaiya.

Muchos civiles huyeron pero estaba claro que otros habían permanecido. Ahora los combates son un cuerpo a cuerpo muy crudo, lo que está causando bajas también del lado israelí.

Y eso puede bien ser lo que quería Hamas: llevar a las fuerzas israelíes a su terreno, con posiciones subterráneas en un entorno urbano muy cerrado, un campo de batalla muy complicado para cualquier ejército moderno.

¿Credenciales fortalecidas?

Desde el inicio había un doble problema con la intervención terrestre israelí. El riesgo de un dramático incremento en el número de muertes civiles junto a la posibilidad de que se comenzaran a producir bajas entre los militares israelíes. Ambos están sucediendo.

Hamas -no existen cifras claras de cuántos hombres han perdido- y especialmente los civiles palestinos se están llevando la peor parte. Pero las pérdidas en el lado israelí también empiezan a crecer.

La operación israelí puede hacer sentir a Hamas más confianza.

Las bajas israelíes pueden llevar a que el primer ministro, Benjamín Netanyahu, esté aún más convencido de completar la operación, incluso a medida que el creciente número de palestinos muertos aumenta la presión internacional para que Israel se detenga.

Por supuesto, la cuestión fundamental sigue vigente: ¿Qué necesita conseguir Israel para poder hablar de ‘misión cumplida’?

¿Pueden de verdad los túneles ser destruidos de manera definitiva? ¿Y qué nivel de bajas puede soportar Israel para hacer lo que se supone que sólo podría ser un trabajo temporal?

Por ahora, curiosamente, puede que Hamas se sienta con más confianza.

Los islamistas dicen que han sido capaces de resistir la mano dura, aunque a un costo de cientos de “mártires”.

Pero sus credenciales como una fuerza de resistencia se han fortalecido y ha demostrado con sus incursiones que incluso puede dar batalla al enemigo.

El objetivo fundamental de Israel en lo que sea que queda de operación “Margen protector” debe ser acabar con ese argumento.

 

Contexto

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¿Puede la invasión terrestre israelí beneficiar a Hamas?

Edificio admnistrativo del gobierno de Hamas en GazaEdificio admnistrativo del gobierno de Hamas en Gaza, bombardeado por Israel.

La ofensiva terrestre contra la Franja de Gaza puede ser para Hamas una oportunidad más que una mala noticia. El grupo militante palestino puede lograr en el plano militar un protagonismo que había perdido en el ámbito político y en el entorno regional.

A comienzos de 2011 el Medio Oriente experimentó revoluciones populares y guerras civiles que provocaron cambios de poder, nuevas lineamientos regionales, esperanzas democráticas y matanzas fratricidas. Se lo llamó “Primavera Árabe”, pero para Hamas la primavera duró poco y el invierno fue complicado.

El primer mal paso de Hamas fue dado en Siria. Cuando los aires de reformas políticas en la región se convirtieron en ese país en un levantamiento de grupos sunitas contra el presidente chiita Bashar al Asad, Hamas no apoyó al gobierno sirio, a pesar de que su liderazgo en el exilio había sido acogido por Damasco.

Eso le costó, además de tener que abandonar la capital siria en 2012, una reducción en los fondos de ayuda que Irán donaba todos los meses a Gaza, ya que Teherán es el principal aliado internacional de Al Asad.

El corresponsal de la BBC en Jerusalén, Kevin Connolly, estimó que en el pasado, el grupo islámico recibía, por mes, unos US$20 millones por parte de Irán, dinero que pagaba parte del aparato administrativo de la Franja.

“Malentendido”

Guerra civil en SiriaLa guerra civil en Siria afectó la situación de Hamas frente a aliados tradicionales.

En conversaciones con el diario británico The Guardian a comienzos de 2014, un asesor del primer ministro de Gaza, Ismail Haniyeh, dijo que las relaciones entre ambas partes ya no eran tan distantes.

“Recientemente Irán se ha dado cuenta que Hamas no estaba en contra de Irán ni del régimen sirio. Entendieron que solo queríamos ser neutrales. Fue un malentendido”, dijo al periódico Taher al-Nounou.

Para Israel se trata de algo más que un acercamiento. A comienzos de marzo de este año, Israel informó que sus comandos habían interceptado en el Mar Rojo un buque de carga con misiles iraníes destinados a armar a Hamas en la Franja.

Cuando en julio comenzaron a caer cohetes sobre territorio israelí, el embajador de este país en Washington dijo que “Irán continuaba haciendo todo lo posible para trasladar misiles a Gaza”.

Pero, como informa Connolly, la reducción en la ayuda económica iraní a Hamas no fue un problema mientras los Hermanos Musulmanes y su líder, Mohamed Morsi, gobernaban Egipto, una primavera para los militantes palestinos que no duró mucho.

Mayor aislamiento

Mohamed MorsiEl presidente egipcio Mohamed Morsi fue el mayor aliado de Hamas hasta su caída.

Morsi llegó al poder en 2012, en las primeras elecciones democráticas en ese país tras la caída de Hosni Mubarak debido a los levantamientos populares en El Cairo -específicamente en la Plaza Tahrir- y otras ciudades del país.

Durante su año al frente del gobierno, los Hermanos Musulmanes apoyaron abiertamente a Hamas: el paso fronterizo entre la Península del Sinaí y Gaza permaneció abierto y el flujo de bienes y armamento por la red de túneles de contrabando entre ambos territorios apenas fue interrumpido.

Por eso, no sorprendió cuando en noviembre de 2012 el gobierno egipcio liderado por Morsi jugara un papel fundamental en el cese al fuego alcanzado entre Hamas e Israel, durante la segunda ofensiva militar israelí sobre ese territorio; mientras que a comienzos de esta semana, cuando Egipto propuso un cese al fuego, la dirigencia de Hamas dijo que nadie se comunicó con ellos directamente sino que se enteraron por los medios de comunicación.

El golpe de Estado contra el gobierno de los Hermanos Musulmanes provocó el fin de esta alianza, el cierre casi permanente del paso fronterizo de Rafah y una agresiva política contra los túneles por los que pasaban bienes y armamentos a la Franja.

El cierre de los túneles no solo terminó provocando escasez de materiales de construcción y combustible en ese territorio sino que le costó a Hamas una de sus principales fuentes de financiamiento: los impuestos que cobraba gracias a los productos contrabandeados.

Tan aislado regionalmente quedó Hamás y con tantos problemas económicos que en mayo aceptó firmar un acuerdo de reconciliación con Fatah sin colocar a ninguno de sus líderes en el nuevo gobierno de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

La unión de los débiles

Primer ministro de Gaza con el emir de QatarQatar es uno de los pocos aliados del grupo palestino en el mundo árabe.

Cuando las dos facciones palestinas mayoritarias volvieron a acercarse tras siete años de cruentos enfrentamientos, los analistas internacionales calificaron el acuerdo como una tabla de salvamento para dos facciones debilitadas.

Fatah, el partido del presidente de la ANP Mahmoud Abbas, estaba golpeado por el estancamiento de las negociaciones de paz con Israel y su incapacidad de evitar que los israelíes continuaran con su política de construcción de viviendas en Cisjordania, el único territorio palestino que quedó bajo su control tras la pelea con Hamas.

Pero el grupo que gobernaba la Franja de Gaza no estaba en mejor situación.

Al cortarse sus fuentes de ingreso, Hamás buscó con su acercamiento a Fatah -según el analista Elliott Abrams, del Consejo de Relaciones Internacionales de EE.UU.- que la Autoridad Nacional Palestina se hiciera cargo de los salarios de entre 40.000 y 50.000 empleados públicos en Gaza, “porque sus propios recursos ya no cubrían la cuenta”.

En manos de Egipto

Cohetes desde Gaza hacia IsraelIsrael ha denunciado el contrabando de cohetes desde Irán a la Franja de Gaza.

Ahora, tanto Fatah como Hamas dependen de los buenos servicios de Egipto para lograr un cese al fuego con Israel, pero para el grupo islámico estas no son buenas noticias.

“Pocos dudan que el aparato de seguridad egipcio querría ver a Hamas aplastado, tal como aplastaron a la Hermandad Musulmana”, informó la corresponsal de la BBC en El Cairo, Olga Guerin.

Pero como añadió Guerin, Egipto no puede lavarse las manos con respecto a Hamas: “Si alguien más logra un acuerdo sin Egipto sería un revés para el prestigio del nuevo presidente Abdul Fattah al Sisi”.

Los bombardeos israelíes contra la Franja y las imágenes de desolación y muerte de la población civil de ese territorio lograron incrementar la solidaridad árabe con Hamas luego de una primavera muy cruel para el grupo palestino.

Ahora la ofensiva terrestre le brinda la oportunidad de mostrarse como la única facción árabe que se enfrenta con Israel en el terreno de combate, una imagen que siempre ha tenido un valor emocional muy alto en la región, desde las calles de El Cairo hasta las de Teherán.

 

Fuente: BBC

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