Cecil el león y la polémica de la cacería como herramienta de conservación

Cecil, el leónCecil era el símbolo de un parque nacional en Zimbabue. Pero eso no lo protegió de un cazador que dice creía actuaba de forma legal.

Las excusas de Walter J. Palmer –el dentista estadounidense que mató a Cecil, “el león más amado de Zimbabue”– no lograron calmar la ola de indignación en su contra. Pero es posible que ayuden a centrar el debate.

“Lamento profundamente que la práctica de una actividad que amo y que practicoresponsablemente y de forma legal haya acabado con la muerte de este león”, dijo Palmer.

Y eso le permitió a muchas de las personas que han estado siguiendo la historia enterararse de que la caza de grandes felinos todavía es legal en varios lugares de África.

Cecil y Walter Palmer
Walter Palmer está en el ojo del huracán por la muerte de cecil. Pero sólo es el rostro más conocido de una práctica muy arraigada.

Ese adjetivo difícilmente se puede aplicar al caso de Cecil: los cazadores utilizaron carnada para hacerlo salir de un área protegida y ahora los dos guías de Palmerestán enfrentando un juicio por cacería furtiva en Zimbabue, por la que pueden recibir hasta 15 años de cárcel.

Pero ahí –y en muchos otros países africanos– se pueden cazar leones y muchas otras especies protegidas de forma legal, mediando importantes cantidades de dinero.

De hecho, muchos argumentan que la caza de trofeos –generalmente protagonizada por ricos cazadores llegados del mundo desarrollado– es unavaliosa herramienta para la conservación de esos mismos animales.

Recursos necesarios

“Aunque suene raro, los cazadores de trofeos estadounidenses juegan un rol de gran importancia para la protección de la vida salvaje en Tanzania“, escribió, por ejemplo, el director de temas de vida salvaje del ministerio de Recursos Naturales y Turismo de ese país africano en la edición de The New York Times del 18 marzo de 2013,

Protesta por la muerte de Cecil, el león
El consultorio del Dr. Palmer ha sido escenario de protestas.

“Los millones de dólares que esos cazadores gastan para ir todos los años en safari ayudan a financiar las reservas de vida silvestre, el manejo de las áreas naturales y los esfuerzos de conservación en nuestro país”, explicó Alexander N. Songorwa, en un llamado público para que las autoridades estadounidenses no incluyeran a los leones africanos en su lista de animales protegidos.

Y a raíz de la muerte de Cecil voces similares también se han levantado pidiendo que no se confunda ese acto ilegal con la “cacería responsable”, como la que habría permitido a otro cazador pagar US$350.000 por el derecho a matar a un rinoceronte negro en Namibia a inicios de 2004.

Ese país africano permite la caza de cinco rinocerontes negros cada año y el dinero se emplea para financiar los esfuerzos por preservar su hábitat.

De hecho, se estima que la actividad genera unos US$25 millones al año en Namibia y US$130 millones al año en toda África para actividades de conservación.

Corto vs. largo plazo

No todos, sin embargo, aceptan el argumento.

“Es cierto que las licencias para caza generan millones de dólares para África, pero la observación de la naturaleza y los safaris fotográficos generan miles de millones“, explicó Jeffery Flocken, del Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW).

La última foto conocida de Cecil el león
Palmer pagó US$50.000 por la cacería en la que murió Cecil.

“Entre una cacería que mata al animal y se lleva el cuerpo de África y un hermoso animal, como Cecil, por el que miles de personas estarían dispuestas a viajar para verlo una y otra vez, el argumento económico está claramente en favor de la estrategia que es sostenible en el largo plazo”, le dijo a BBC Mundo.

Y, para Flocken, también hay un importante punto ético.

“La cacería es un deporte sangriento y cuando la gente paga montones de dinero para matar a un animal porque es algo raro eso envía un mensaje“, insistió el directivo de IFAW.

“Leones, elefantes, rinocerontes: todos están en peligro de extinción porque son valiosos. Y su uno les asigna un valor económico a sus cabezas montadas como trofeos, entonces está sumando un nuevo peligro, porque se está diciendo que son más valiosos muertos que vivos“, advirtió.

Dinámica perversa

Para muchos, ese mensaje –o esa realidad– es también la que genera dinámicas perversas como las observables en la muerte de Cecil.

“La razón por la que tuvieron que sacar a Cecil de un parque naturalatrayéndolo a una zona de caza es que probablemente ahí ya no quedaban leones, pues los parques nacionales son el único lugar donde uno puede estar seguro de encontrar algunos leones en la actualidad”, le dijo a BBC Mundo Pieter Katz, de la ONG Lion Aid.

Cuerno de marfil confiscado en EE.UU.
La pérdida de hábitat no es hoy por hoy la mayor amenaza para rinocerontes y elefantes, buscados por sus cuernos y su marfil.

Cecil no fue el primer león, probablemente ni siquiera el número 101, que fue atraído con carnada fuera de un área protegida“, lamentó Kat.

“Y eso ha pasado en Zambia, en Tanzania, en Camerún y ahora en Zimbabue; está pasando en Namibia, en todos los países donde se supone que se los caza de forma sostenible”, aseguró.

Para Kat, la idea de que la caza puede ser una influencia positiva desde el punto de vista ambiental sólo tiene sentido cuando la población de animales de una determinada especie está creciendo más allá de la capacidad natural del entorno para sostenerlos, lo que casi no pasa en África.

“Y siempre se dice que la cacería controlada genera recursos para conservar a los animales. Pero eso no es cierto porque la mayoría de esos recursos se los quedan los operadores de caza, benefician un poco a los gobiernos y para nada a la gente que está supuesta a convivir con los leones”, afirmó.

Mal innecesario

De hecho, según el directivo de Lion Aid se estima que sólo el 2% de los ingresos de la cacería de trofeos se queda en las comunidades, mientras que Flocken estimó el porcentaje entre un 3% y un 5%.

Trofeos de caza
La caza de trofeos, un mal innecesario.

Y esa no es la única razón por la que el directivo de IFAW no compra el argumento de que la cacería legal de animales en peligro puede ayudar a combatir a un enemigo más importante: la pérdida de hábitat.

“La mayor amenaza para los leones es efectivamente la pérdida de hábitat y la cacería por venganza, pero en el caso de rinocerontes y elefantes es la caza para hacerse con cuernos y marfil“, le dijo a BBC Mundo.

“Es decir, tiene que ver con el valor de sus partes y con su escasez, igual que en la caza de trofeos”, recalcó.

Aunque, para él, la principal razón para intentar la prohibición de la caza autorizada de especies en peligro es bastante sencilla.

“Es el mal más fácil de corregir y el más innecesario”, dijo.

“La caza de trofeos es parte de nuestra historia, pero esperemos que pronto sea parte de nuestro pasado” concluyó.

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