A Brasil le gusta clasificar sufriendo

0,,17759840_303,00En un apasionante y disputado partido, los pentacampeones derrotaron por 2-1 a Colombia y jugarán el paso a la final contra Alemania.

Si el partido de Alemania con Francia dejó gusto a poco, Brasil y Colombia reivindicaron al fútbol este viernes (04.07.2014) en es Estadio Castelao, de Fortaleza, donde se vivió una verdadera lucha de titanes. Un Brasil sin juego bonito, pero con mucho ímpetu, y una Colombia ahogada en el comienzo, pero con un segundo tiempo para enmarcarlo, protagonizaron un apasionante encuentro donde los de Pekerman perfectamente pudieron dar vuelta el marcador si hubiera tenido mejor fortuna, o mejor puntería.

Entre los locales había nerviosismo. Bastaba ver la cara de Julio César en el último centro de Colombia, en el minuto 93. Bastaba con escuchar al público brasileño, que comenzó gritando cada jugada de su equipo y silbando cada acción colombiana, y terminó pidiendo la hora, porque la selección que debería salir campeona, por tradición, por localía, por nombres, parece no dar todavía el ancho que se les exige a sus equipos.

Brasil comenzó el partido buscando el gol, atacando para evitarse una jornada difícil como la que padeció contra Chile, para no volver a repetir las zozobras que sufrió en octavos. Y consiguió algo de calma con cierta rapidez, cuando Thiago Silva conectó con un poco elegante rodillazo un lanzamiento de esquina cedido por la defensa colombiana. Era el minuto 6 y parecía que todo andaría de maravillas para los locales.

Colombia cayó luchando.Colombia cayó luchando.

¿Y el juego bonito?

Colombia estaba ahogada por la dinámica brasileña. En el minuto 8 recién hubo un aviso con un tímido lanzamiento libre y a los 10 Juan Guillermo Cuadrado disparó, poniendo en aprietos a Julio Cesar. Por el otro lado, las acciones de gol corrieron por cuenta de Hulk, quien en el minuto 17 intentó tras un grueso error defensivo colombiano y dos minutos más tarde probó los reflejos del portero David Ospina, comprobando que estaban afinados.

Colombia asumió su rol de equipo de contragolpe, dada la presión brasileña. El plantel de Luis Felipe Scolari jugó como una tromba y eso sin duda le pasó la cuenta en el segundo lapso, cuando fueron los dirigidos por José Pekerman los que asumieron el control de las acciones. En uno de los escasos ataques de los locales, una falta contra Hulk fue cobrada por David Luiz, quien anotó un golazo. Corría el minuto 68.

Apenas diez minutos más tarde, una gran jugada de Colombia (que a esas alturas estaba mejor parada que Brasil) obligó a Julio Cesar a cometer penal. James Rodríguez, uno de los grandes de la selección de Pekerman, cobró el tanto. Pero ya era demasiado tarde. Brasil, olvidando eso del “jogo bonito”, reventó cada pelota que pudo y se dedicó a defender sin pudores su escuálida ventaja. Al minuto 87 Neymar salió lesionado, Luis Felipe Scolari pedía la hora con desesperación y al final, pese al triunfo, siguen las dudas sobre el real nivel de los locales. Ahora la prueba será Alemania. Una semifinal de lujo.

Mientras, James Rodríguez, que anotó su sexto gol en el Mundial, se retiró llorando, como se van los que luchan y pierden, y les duele perder porque siempre soñaron con ganar y torcer la historia.

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Gracias al 2-1 conseguido por el anfitrión del Mundial su próximo rival será Alemania en la semifinal. Un clásico.

El partido de cuartos de final del Mundial entre Brasil y Colombia tal vez no satisfizo a aquellos amantes del fútbol táctico, ese que se juega con once hombres como una partida de ajedrez, pero para todos los demás, esos que se enamoraron de este deporte por las emociones que transmite, fue en cambio una fiesta.

A 180 kilómetros por hora

No hubo casi ningún minuto en el que el corazón no palpitara a alta velocidad, la misma que los jugadores le imprimieron al partido en el estadio de Fortaleza. Los anfitriones del Mundial hicieron valer su ventaja y tras anotar en el minuto 7 fueron los que mayor peligro produjeron.

James Rodríguez, una estrella a tener en consideración.James Rodríguez, una estrella a tener en consideración.

El gol del defensor central y capitán de Brasil, Thiago Silva, resultó en parte de la presión que su equipo ejerció desde el inicio del partido, y en parte por el grave error de Colombia que en el tiro de esquina sólo cubrió el primer palo, con seis jugadores, mientras en el segundo palo solo se ubicó Carlos Sánchez, que por estar siguiendo el curso del balón perdió de vista al autor de la anotación del 1-0.

A partir de ese momento, con los brasileños más cerca del segundo gol, el enfrentamiento fue un constante ir y venir. Con temperaturas cercanas a los 30 grados sorprendió la inversión física que hicieron ambos equipos, que no reservaron energías ni especularon con intentar manejar los tiempos reduciendo en algún momento el ritmo.

El pasaje para la semifinal de Brasil 2014 parecía que se resolvería con el poder de aceleración de un auto de Fórmula Uno que en el segundo tiempo cambió de conductor. Al timón se puso una Colombia desbocada en busca del empate.

Pero el gol, el segundo, lo encontró primero Brasil cuando los rivales solo pudieron detenerse a punta de faltas. Ninguno de los protagonistas del partido encontraba un freno que no generara el cobro de un tiro libre. Uno de ellos, cobrado por David Luiz a poco más de 20 minutos de terminar el partido, terminó embocado en el arco de los colombianos y significó el 2-0.

Scolari terminó pidiendo la hora.Scolari terminó pidiendo la hora.

Cierre de infarto

Cuando todo parecía resuelto apareció del lado de colombiano su gran figura en el Mundial: James Rodríguez. La revelación juvenil del torneo entregó un gran pase a su compañero Carlos Bacca, a quien el arquero Julio Cesar tuvo que cometerle una falta tras salir demasiado tarde al corte. Rodríguez convirtió el penal y consiguió así su sexto gol, lo que le permite soñar con obtener el premio al máximo artillero de la Copa del Mundo.

El 2-1 le entregó todavía más emociones a un partido lleno de pasión. Todo lo que tiene el fútbol para ofrecer se encontró en el Brasil – Colombia: juego rudo, juego brillante, despliegue físico, un ataque en éxtasis, un constante vértigo, aplausos y gritos desde la tribuna.

Brasil, que terminó pidiendo tiempo ante una Colombia que cerró el partido atacando con uñas y dientes, ganó al final con dos goles de sus defensores centrales, actores principales del mejor partido que los locales han jugado en este Mundial. Su superestrella internacional, Neymar, que durante todo el partido se tuvo que contentar con un rol secundario, terminó convirtiéndose en la víctima del juego violento y fue retirado en camilla tras una falta de Juan Zúñiga.

Lo que viene para los anfitriones del Mundial es un partido en la semifinal contra Alemania, o puesto en otras palabras, luego de ver como Brasil jugó contra Colombia, será el corazón contra la razón, piel contra cerebro. Un clásico.

DW.DE

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